martes, 14 de octubre de 2014

Bajar las armas

Y a veces no sé
si las armas de la batalla me sirven ahora
te abrazo con mi armadura puesta y rasguño tu pecho y tus brazos
Perdóname
Aprendí a defenderme bajo ciertas señales
Y destruir la fuente de los ruidos
Así fuere el viento

Ahora quiero desaprender el arte de la guerra
Tomar tu mano,
entregarme con la confianza que te has ganado

Bajar la guardia,
desnudarme como soy
Soltar la espada,
el escudo y la lanza

Esta guerrera te pide perdón
te comparte las armas
En la recámara y ante ti
me descalzo

No me faltes en la cama,
no podría dormir en paz
No me faltes en mi vida,
Quédate conmigo
En tu abrazo me torno suspiro

Y el suspiro dura por siempre

lunes, 6 de octubre de 2014

LOS PÁRPADOS DEL REY

Elisher se encierra en una recámara del palacio con su hijo Niéjmov y conversan largamente, sabiendo que sería la última vez que lo vería partir, como hacía mucho lo habían acordado, todavía intenta detener el plan, dándole una salida. Elisher después de tantos años, ya no desea su deslucida su venganza, pues el hijo que ha criado todos estos años, merecería una vida apacible como un campesino más o exiliarse como lo hizo Ella y sobrevivir oculto hasta que las cosas cambiaran por sí solas
Niéjmov, “el no querido” por la realeza está firme en su decisión, luchará por lo justo aunque muera en el intento: “No hay peor mal, que ser cómplices de la maldad, madre, tú me lo has enseñado, ahora no me pidas dar pasos hacia atrás. Preferible morir luchando que permitir tanta atrocidad. No puedo ser misericordioso con quien jamás ha practicado la misericordia”.
Elisher se rinde, asume resignada la consecuencia de su propio odio en el corazón de Niejmov y reprime su llanto, manteniendo dignidad y fortaleza.
Antes de retirarse al castillo del Tirano Gorav, pide la bendición de sus padres adoptivos y con aceite perfumado le bendicen. Una vez que el joven se ha perdido en el camino, como un punto distante, Elisher dedica unos minutos para llorar con todo su ser y canta.
La Duquesa ocupa su  tiempo a partir de esa tarde para instruir a los siervos de confianza de quitar las decoraciones de oro y plata del castillo, llevarlas a una cueva en las montañas en costales y burros que generalmente transportan grano, en su lugar  se colocan adornos más modestos de madera, incluyendo cruces e imágenes religiosas, lo más ostentoso que permanece en el lugar son algunos objetos de la capilla de oración, a fin de cubrir más de una apariencia.
Sus nuevas joyas, monedas y amuletos las lleva Ella misma a su vieja cabaña, donde vivió con su hijo antes de su matrimonio con Bojan, disfrazada como entonces, de harapos, pasando desapercibida y acompañada por una niña para completar la escena.
Al llegar a su cabaña y con ayuda de la niña, limpian durante dos días la cabaña, modificando las condiciones para hacerla habitable, nuevamente. El sótano que le construyera Bojan, era una réplica de la cabaña. Se hizo mucho esfuerzo para mantener este secreto en su tiempo, así que la Duquesa Elisher regresó con la niña e hizo varios viajes, la mayoría sola, para aprovisionar el sótano con víveres, ropa, aceite para las lámparas y mantas, para los tiempos difíciles. Los tesoros, los empotra en uno de los muros y marca el lugar con un símbolo protector.
Bojan trabajó con los herreros para verificar que hubieran suficientes armas para cada hombre, mujer y niño del ducado. No se rendirían sin luchar. El maduro exguerrero trabajó en estrategia con los hombres y se habilitaron por fin los túneles secretos, construidos al principio, cuando la muralla se extendió para protegerlos. Sin embargo, su corazón guardaba un poco de esperanza de que la venganza no se diera, deseó con intensidad morir de anciano en su palacio en el regazo de su noble esposa… presentía que de luchar cuerpo a cuerpo no tuviera la agilidad para repeler una vez más a la muerte.
Mientras el joven Néjmov, hijo de Elisher y Bojan, se ganaba la confianza como huésped del rey Gorav y su esposa Vera, pues mucho se esmeraban en escoger el mejor prospecto para su hija. Varios candidatos habían sido rechazados antes. El joven se mostraba inteligente y humilde a la vez, opinando únicamente cuando así se le requería, observando cada detalle del castillo, dibujando los detalles que iba encontrando día a día. Era tan buen dibujante, que le creían un taciturno artista y hasta la reina le había solicitado un retrato, encargo que hizo muy eficientemente, para beneplácito de todos. Él podía hacer todos los registros en dibujo que quisiera, no sospechaban una intención secundaria.
Algunos siervos le conocían desde sus tiempos de adolescente flautista, antes de que ellos perdieran sus tierras y se dedicaran a la servil tarea de atender al tirano que les daba de comer, así que de noche, cuando el castillo dormía, tenía cómplices que le ayudaran a revisar las partes del castillo menos glamorosas, las más vulnerables y las más peligrosas también. La esperanza de apoco en poco iba creciendo entre ellos. Estos cómplices también tenían que armarse y aceptaron entrevistarse con el duque Bojan para llevar a cabo el levantamiento.
Después de dos semanas de visita, Niéjmój Jarolaw del Ducado de Bojan, se despidió del reino de Gorat y de la princesa Zlata, quien no dejaba de complacerse en la esperanza de tener un marido tan generoso y noble. La decisión había sido tomada, se casarían en seis meses.
Los preparativos de la boda continuaron, así como el movimiento de conspiración contra el actual rey. Elisher encontró varias oportunidades para verificar que Niéjmov  se había vuelto lejano y distante con ella, como si una parte de su hijo hubiera muerto anticipadamente, había dejado de tener detalles de tierno amor a su madre, en cambio, le dio por practicar todas las noches con la espada y el arco.  Asímismo Bojan y Niejmov revisaban los planos y desarrollaban estrategias diversas para poder asegurar la victoria.
Bojan le dijo, también, en varias ocasiones que una sola palabra suya y esto podría detenerse… pero Ella no tenía más voz, todo su pequeño ducado estaba harto de tanta dominación y muerte, donde ellos solamente eran la plaga del reino, cuando por generaciones habían sido sometidos.
A la par de los preparativos de la insurrección, el ducado se preparó para la boda. Cuidadosamente los habitantes con sus cultivos y ganado habían reservado la mayor parte para resistir el levantamiento, sin embargo, el banquete no dejó de ser generoso para guardar las apariencias.
La boda se llevó a cabo, el dolor de Elisher y del pueblo se iba cocinando en una extraña fiesta montada antes del levantamiento. El banquete y la oportunidad de embriagar a la mayoría de los hombres fuertes del reino, logró que el pueblo esperara el momento justo.
Niejmov pidió a su suegro que dijera unas palabras de bendición. Su suegro tomó en alto la copa y comenzó a hablar.  La señal para movilizar a todos los cómplices de que era momento de tomar el castillo se había dado.
Al beber la copa el rey se sintió mareado y se desplomó en el suelo, provocando que los guardias corrieran en su auxilio. Demasiado tarde se dieron cuenta que los guardias del banquete eran los únicos vivos del castillo y que su suerte sería la de su rey.
Se amarró a su trono al rey y se mantuvieron a su alrededor los insurrectos hasta que despertó.
Elisher entró, seguida por los hombres de su ducado y le dijo:
¿Qué  temes rey Golav? ¿acaso eres un poco amado? ¿acaso alguien de esta sala podría abogar un poco de clemencia por ti?
Este muchacho que ves aquí es hijo de un ciego, porque tú, con tus propias manos le sacaste los ojos, en castigo… tu noble castigo, para que no volviera a ver nada, por su curiosidad.
Hoy, hemos decidido entre todos, que no queremos que dejes de ver, así que te quitaremos los párpados para que no puedas cerrar los ojos.
(El muchacho se acerca y con su cuchillo le corta los párpados, con ayuda de dos hombres que le sostienen la cabeza y el torso… en medio de los gritos del rey ).
Una vez mutilado el rey, se le lleva arrastrando a la plaza principal, se le amarra a un árbol central y alrededor se le amontona su ropa. Se trae una antorcha ardiendo y se le prende fuego. El grupo de aldeanos observa quemarse y extinguirse al tirano rey.
Bojan y Niéjmov se dividen el ejército para custodiar las dos entradas del reino, y en el camino, el joven príncipe observa desde su cabalgadura a los cuerpos de la reina Vera y la princesa  Zlata, colgados en las ramas de los árboles, en un gesto de humanidad baja del caballo y con ayuda del ejército forma una pira para consumir los cuerpos maltratados. Nadie hace ofrendas ni oraciones, el ejército retoma su camino desde el nacimiento del fuego.
Al llegar a la orilla del reino, Niejmov recibe una lanza en medio del pecho, sin aviso ni oportunidad de detenerlo, el ejército incipiente se defiende a muerte. Poco a poco son mermados hasta el último hombre.
Bojan, por su parte, deja la dirección del ejército en manos de su mejor alumno y sube a un árbol, donde contempla el fuego y el avance del ejército real, adivinando que su hijo ya no existe. Vigila sin que los demás sepan la entrada de la cabaña de Elisher, escondida entre enredaderas y musgo, sin lámparas, ni olores de casa.
Pero Elisher no está escondida en su cabaña, como le hizo creer a su fiel soldado, sino en la punta de la montaña, con su doncella personal, la adolescente. Observan desde las rocas todo el cuadro, armadas también de escudos, espadas y flechas.
El ejército de Bojan lucha por horas, resistiendo, hasta vencer al ejército invasor. Esa noche el olor a cuerpos quemados de amigos y enemigos contamina el aire y pocos pueden dormir, mientras que la mayoría teme lo peor.
Al tercer día, la noticia de la muerte de Gorav y su familia es conocida por toda la región. El pueblo, busca a Bojan para solicitarle que asuma la corona, pero él no se considera ni noble, mucho menos rey. Si fungió noble, había sido para ser digno del regazo de Elisher, no por otra cosa. Solicita amablemente que entre las familias más viejas y con mejor derecho se elija el líder.
Al fin, después de mucho discutir se nombra un representante y Bojan da sus bendiciones.
El silencio de Elisher va borrando la esperanza del noble guerrero, quien no sabe si Ella ha muerto y sus cenizas se han confundido con las demás, o se esconde en harapos en otro reino o quizás hasta se ha convertido en árbol o en un animal. Emprende su última caminata de búsqueda en los alrededores, tocando el flautín de Niejmov, esperando que Ella disponga su deseo.
Dos horas después de la caminata, se sienta al pie de un árbol, se lleva las manos al rostro y llora como un niño. Una mano toca su oreja y una voz dulce lo saca de la pesadilla.
“¿Por qué lloras amado mío?”
Elisher de cuclillas frente a él: ni reina, ni mendiga, sino vestida de simple aldeana, lo despierta de su angustia. Seca sus lágrimas y se besan largamente.
Elisher dice: “Vámonos de aquí, esta tierra no nos debe nada, ni nosotros a Ella. Es tiempo de zarpar. Un marinero nos espera para llevarnos a Marruecos, después de algunos días a caballo. Discúlpame por organizarlo sola, pero no pensaba irme sin ti”
Bojan se incorpora y después de abrazarla largamente, solo dice:__ “vámonos, Tú has dispuesto mi destino”__.
El mediodía en el bosque encuadra el silencioso exilio de Bojan y Elisher.

FIN

martes, 29 de julio de 2014

Supongo

Supongo
sin saber si me equivoco
que la poesía es siempre poesía
aunque se defina y se limite
aunque no se mida
aunque no rime

No deja de vivir aunque pocos lean
Pero siempre han sido pocos los lectores

Si la poesía no vibra no es poesía
es discurso
es artificio

El análisis es disección
es tecnificar los vericuetos
del deseo o desdeseo

Me permito opinar en contra
de quienes al final creen que desmenuzan
o traducen la poesía
para los que no la entienden
sino simplemente la complican

Prefiero la poesía cantada por el vulgo
honesta y simple
desdeñosa
vibrante  
eterna

Lo más importante  para su gozo
no es la identificación de notas
 sino la armonía que se crea con ellas

Poesía es música con o sin arritmias

Poesía es belleza a pesar de las palabras

miércoles, 23 de julio de 2014

Negación al margen

Por misericordia a mí misma
dejé que se marchitara el agrio amor que sembraste
mis retoños tóxicos de mala hierba
no me mataban,
pero dolorosamente mutaban y reproducían

Odiar es una sensación espantosa
carcome las entrañas
apesta las conversaciones
quita el sueño
pervierte los encuentros
se angustia con la felicidad ajena

Muchos años después
y muchos falos después
me dí cuenta que
perdonarte era la mejor venganza
y tratarte como extraño

Pretender que no te conocía
preferir la amnesia voluntaria
describir los descubrimientos fútiles
como si se tratase
de la única cosa importante

Dejé de meter hombres en mi cama
dejé de buscar razones para odiarte
me concentré en la felicidad absurda
del día a día

Me deshice del obsoleto dolor
y confeccioné ropas nuevas
para este cuerpo
que hace años había dejado
de ser esbelto y joven

Es curioso
en lugar de moscas
llegaron abejas y colibríes

Dejé de ser cadáver
renacieron las lluvias
no sabía que al secarse la flor
se llena de semillas


Negación cuarta

El corazón no se equivoca
tú mi anti héroe eterno
mi sincero amante
mi efímero sueño

el que día a día negué
el que día a día me negó

sin estar allí
estando conmigo

tabla salvadora del naufragio

nos elegimos mutuamente
con todas las precauciones
cuidamos la pequeña luz
como pequeña vela
durante la oscuridad
de la noche que cruzamos

Cada encuentro
durante todos estos años
pensaba
que sería la última
ahora sí la última vez

nunca te perdí
nunca fuiste mío

acaso prestado
acaso secuestrado

siempre clandestino


Por amor y misericordia te suelto
por las súplicas de tu esposa
por la fidelidad de mi esposo
porque el néctar no debe desperdiciarse a rienda suelta
y porque la medicina en exceso es veneno

Por amor
y siempre por amor
pienso en tí
y quizás el tiempo
a su tiempo
me permita de nuevo
envolverme a tus brazos


domingo, 18 de mayo de 2014

Los Duques Bojan y Elisher

La vida marital de Elisher, al lado de su guerrero al principio resultó ser un paso lógico de los viejos amantes. Poco a poco la madura belleza de Ella se fue suavizando ante la paciencia de Él. Aprendieron a compartir las tareas diarias, hasta que se toleraron los humores y las malas costumbres de cada cual… ni siquiera se dieron cuenta de que el sol y la luna de a poco los había visto envejecer, paralelo a este tiempo, el niño noble iba creciendo hasta convertirse en un hombre, que igual sabía cocinar, que manejar una espada, o bordar un amuleto como el artesano más diligente.

Cumplidos los dieciséis años del niño, y los ocho del matrimonio, en el pequeño reino se hizo un edicto que afectaría a toda la región, donde se solicitó un impuesto excesivo a todos los que no fuesen de sangre real, por vivir en esas tierras, aquellos que no pudieren hacer frente al costo deberían donarlas voluntariamente so pena de ser expulsados y esclavizados a disposición del  rey.

Un pueblo tan golpeado por las revueltas internas y las invasiones de la guerra de casi cuarenta años se había empobrecido, no solamente de recursos, también había perdido antes a sus hombres más valientes. Los aldeanos se resignaron, pues  en su mayoría eran  ancianos y niños, muchos hombres fuertes habían muerto en las guerras, los que quedaban estaban mutilados, tuertos, hastiados. Muchas familias emigraron, algunas otras sin esperanza se entregaron junto a las tierras como posesiones del rey. La esclavitud y la mendicancia se hicieron condición general.

Elisher aun guardaba las joyas que la reina le diera, al menos la mayoría. Cuidó de desarmar las piezas y conformar estructuras distintas con un joyero, desde hacía años, previendo que la realeza podría recuperarlas. El momento de usarlas era ahora, se convertían en  pago de la propiedad, su título y su pacífica estancia. Ante tan espléndido pago y con el desconocimiento del origen de ese tesoro, el Rey se complació tanto que  les nombró Duques Bojan y Elisher, sus tierras se extendieron tres veces sus límites originales, sus vecinos más próximos le fueron entregados como siervos en pago por su lealtad para que cuidaran la prosperidad de sus tierras y le auxiliaran en las tareas cotidianas. 

Su esposo, ahora Duque, levantó con sus siervos una muralla alrededor de sus tierras, pues los levantamientos armados eran cada vez más  cercanos y amenazaban con llegar pronto. Los siervos, lejos de sentirse sometidos, se alegraron de tener la protección de sus viejos vecinos, al haber sido restituidos en sus viviendas. La Duquesa por su parte extendió la siembra de huertos para asegurar el autosustento de estas gentes,  generaron un estanque, con el agua de los pozos, que se conectaba con un canal interno para proveer de agua a todos los habitantes y el ganado se movía libremente por toda la comarca, pues creía más noble intentar cazar a un animal libre que tenerlo cautivo para sacrificarlo simplemente. Sus animales la reconocían y la seguían con regocijo cuando caminaba por sus tierras, pues siempre les llevaba obsequios o les prodigaba caricias.

La madura Elisher sabía que sus años estaban contados y le preocupaba el futuro de aquellos a quienes tenía encargados. Bojan, por su parte, procura que los muchachos aprendieran a utilizar lanzas, espadas y escudos, pues no estaba de más estar preparados para ese final que ya había predicho la duquesa desde mucho antes de estar juntos. Con suerte su destino no sería la muerte.

Los duques dormían abrazados, noche tras noche, y tenían el rito de compartir la mesa en el desayuno y la cena. El heredero comenzaba a explorar más allá de sus tierras y a sus diecinueve tenía solicitudes para conocer otras familias nobles y propuestas para emparentarse. Prudente, como había sido educado siempre daba lugar a la opinión de sus padres, antes que una respuesta directa… hasta ese momento siempre había sido un NO.

En ocasiones, la pareja se quedaba a solas, platicando largamente, caminando entre los huertos. El ex guerrero sabía que ella todavía albergaba algo de rencor en su corazón y casi estaba por convencerla de que abandonara el último capítulo de su venganza, pues a fin de cuentas su hijo no se definía por el origen de su nacimiento, sino por la crianza que habían podido  darle.

Elisher sigue siendo la poderosa mujer,  quien platica con su espejo de agua cada noche y hace ofrendas de fuego a los elementos. Aún después de haber acumulado canas y arrugas y mira con ternura a su marido, pero sin permitirle decidir por ella. A fin de cuentas el único acuerdo que toman es que ella no usará al hijo, pero ya es hora de advertirle su origen, para evitar un matrimonio incestuoso.

La hora había llegado entonces, la corazonada de que no vería a su hijo era un riesgo que debía tomarse, pero a fin de cuentas era el momento de enfrentar la consecuencia de las decisiones anteriores.

--No sé a dónde podremos llegar con esto Elisher querida, pero pase lo que pase yo continuaré a tu lado y hasta daré la vida por ti si es necesario (dijo el Duque Bojan sin dudar). Nunca estuve por las riquezas, sino por ti. No me arrepiento de haber envejecido a tu lado, en tus brazos, pero sé que como se acaba el día y llega la noche, así este cielo que ha llegado a su esplendor tendrá también su decadencia.

--Bojan, llegaste a mi vida cuando no quería un marido y aceptaste ser mi amante oculto por muchos años, respetando mis pasos, protegiéndome y cuidándome día a día. La vida nos sonríe ahora, pero sabemos que no hay caminos sin fin, y quizás el nuestro esté llegando a su fin, al menos como lo veníamos andando.

El joven tomó asiento en la mesa y notó el aire distinto que les contagiaba. Pero conociendo a su madre, decidió por comentar que le habían invitado al baile de gala y que necesitaba el consejo sobre cómo ir vestido y si sería prudente llevar algún siervo disfrazado como compañía… o aún mejor, disfrazarse de vasallo y dejar que tomen al siervo como el noble.

El duque se rió de buena gana y le dijo: -- “¿Cómo se sentiría alguien que fue educado con un disfraz, representando el papel de quien nunca fue?, ¿acaso sabría comportarse como realmente es?

El muchacho se rió a carcajadas por un buen rato, junto a su padre, comentando el tipo de actitudes del siervo como noble y el noble como siervo.

Elisher, después de reir con ellos, al fin suspiró y dijo:
_Hijo, si esto no fuera broma, sino una cosa cierta. Si acaso fueras rey y te eduqué como aldeano… ¿qué sentirías?
-Madre, no me hagas reir más me duele la barriga, no puedo hacerlo más.
_Ya no es broma lo que digo. En verdad, y aunque yo tengo origen real, no es en este reino y yo no tuve hijos, pero te crié como mío.

De golpe cesaron las risas y el rostro del muchacho pasó a ser la de sorpresa.
Bojan esperó un momento para decir:

_Si Ella no te hubiera rescatado al nacer, hubieras muerto en manos de tus familiares, nadie te quería saber vivo, pues tu padre verdadero murió en manos de un enemigo.

El joven se llevó las manos a la cabeza y los miró incrédulo, asustado por lo que oía.

Elisher continuó:
__Tu madre me entregó un niño en brazos para evitar su muerte y ella esperó a los verdugos, no sin antes beber veneno para no revelar jamás tu paradero. Pero eso no importa, tu Tío que ahora es Rey mató a ocho hermanos para que ninguno compitiera por el reino con Él, y con esos ocho hermanos se derramó la sangre de las esposas y de los hijos, con tal de que nadie pudiera reclamar su linaje. Es curioso, que las joyas de tu madre te devuelvan un lugar en el linaje real, ahora de las manos del verdugo de toda la estirpe.

__Madre, no sigas
No quiero saber de una familia que pudo matarme, cuando ahora sé que no pude tener mejor cuidado que con Ustedes.
Necesito tiempo a solas, no quiero saber más. Voy al lago a acampar unos días. Necesito pensar.

Los duques se tomaron de la mano e hicieron una reverencia a su hijo de crianza y lo dejaron ir, instruyendo a un siervo de seguirlo de cerca y avisar en caso de que algo hiciera falta.


Elisher se recargó en el pecho de su marido y lloró por los años nobles que acababan de terminar. El acarició la cabeza de Ella mientras miraba a la ventana. La última guerra estaba por comenzar.

viernes, 16 de mayo de 2014

Negación Tercera

Para conocer la naturaleza de las cosas tuve que sumergirme y bucear en el lodo.
Rescaté diamantes enterrados en el estiércol
y me levanté de nuevo con los tesoros que con mi esfuerzo gané.

No soy buena ni todo lo que he hecho es bueno.
Pero resurgí del abismo acuoso como lo pudo hacer Afrodita.

Brillo por lo que rescaté del fondo de mi misma,
luego entonces
no renunciaré a lo que he ganado.

Hombre, no me rescatas...
nos seducimos uno al otro,
como en el huracán chocan las temperaturas fría y caliente:
aturdiendo al unísono todas las mareas.

lunes, 12 de mayo de 2014

negación dos / cenizas al aire

Acostumbrada a negar lo obvio
amanerada a la apariencia explícita de lo conveniente
así crecí, así vivo, así respiro
herida de muerte cada día
sabiendo que esta bomba está siempre dispuesta a estallar
te amo
no te amo
te amaré
no te amaré
no te tengo ni te tendré
andando y desandando
tejiendo y destejiendo
como Penélope aburrida
en espera de ese beso que viene irremediablemente
en camino del desencuentro
sabiendo que cada día que pasa te tengo menos
sabiendo que cada encuentro sucio y clandestino
es uno menos
y así hemos llegado con nuestra catástrofe milagrosa
hasta este punto
en el que se que si te pierdo
se cae mi universo
que si yo gano te pierdo a tí
ninguna puerta externa sirve
es la muerte la que realmente podría liberarme

Has de cuenta que morí para tí
yo arrojo tus cenizas al aire

viernes, 9 de mayo de 2014

de amores clandestinos y otras negaciones

PRIMERA NEGACIÓN

Otra vez con el mismo amante
otra vez invitado
sin resistencia
sin miedo
con la peor de las desvergüenzas
el mismo tóxico elixhir que me transtorna
me renueva
¿Cómo ha sobrevivido el deseo
a través de los años?
¿acaso es aire esencial el que surge en estos besos?
¿acaso se trata de enfermedad crónica?

Ayer te desbordaste sobre mí
como hace veinte años,
como hace siete años
como quiero hacerlo siempre

Contigo no quiero sentar cabeza
ni verte a diario
no quiero ser tu esposa ni tu vigilante
¡anda cabrón, brincotea libre sobre mi monte!
no me hace falta que huyas de lo tuyo
para que estés conmigo
porque te amo libre

Tomo prestados  tiempos de vida
a la familia
a la pareja en turno
a las responsabilidades

Otórgame este sabor nectarino
nuevamente

un vino que conforme pasa el tiempo es más exquisito

jueves, 8 de mayo de 2014

CANGREJO

Existe acaso un lugar seguro
acaso tus brazos están dispuestos siempre a consolar
a proteger
qué amorío no duda en las tormentas
cuántas dudas podemos cargar en las espaldas
hay zonas en donde todos somos vulnerables
me temo
que muchas veces los demonios son más grandes
que las evidencias
acaso la fuerza de tus músculos
solo son comparables al miedo de ser abandonado
acaso
como los cangrejos
eres duro por fuera y blando por dentro
acaso desde el principio estaba destinado a fracasar lo nuestro
y solamente teníamos que cruzar el camino para comprobarlo
hombre moreno
no eres diferente del blanco
no eres diferente a mí

y porque te amo
y por ser amor verdadero
te dejo volar
y huir,
aunque nunca quise hacerte daño

DE LOS AMORES CLANDESTINOS Y OTRAS NEGACIONES


DIALOGO CERO

Ella me dijo: ¿Tú me dirás qué se siente? No entiendo a las mujeres que se conforman con ser la amante, haciendo sombra.

Yo contesté: Lo siento, no estoy orgullosa, pero es como tomar algo prestado y devolverlo en su lugar.

Y continué: Son míos los momentos intensos, la contención del aliento, la paciencia, la remembranza y la añoranza.

No sé de él cuando está enfermo, cuando se enoja, cuando tiene problemas, no lo puedo cobijar.
Pero nadie lo tiene como yo, es como la tilde de manera diacrítica.

Tal vez no llegue a ser el dormir y despertar uno al lado del otro, es probable… pero no cambio la embriaguez que me ha provocado, la esperanza y la juventud sostenida.

Yo le pregunté: ¿cómo puedes dormir con él a diario y haber perdido el deseo? ¿cuántas veces has rechazado su beso teniéndolo a diario?. ¿Cuándo te hartaste de él?, ¿has pensado que alguien más le añora?


Si hay otra, Ella sabe qué se siente, cómo duele y como se goza. Más le vale no desear tu lugar, pues ella se queda con el néctar y te deja en el regazo los sinsabores.

martes, 15 de abril de 2014

Elisher madre (Capítulo III)

Elisher envuelve al bebé con su chal y lo ata a la espalda, recibe las joyas de la reina madre y le regala un veneno para ahorrarle las desaveniencias futuras,  se encamina a las cloacas del patio, antes de que lleguen los guardias. Sale por el desagüe que da al canal del castillo, mojando su cuerpo hasta las rodillas. Sabe de memoria el camino de regreso, se guarda de ir lento el camino hasta la entrada del bosque, donde le espera una muda de ropa para ella y el bebé, una carreta los espera, toma el lugar del chofer, colocando antes al bebé en un moisés.

La reina quedó con su corazón y su vientre vacío de dolor. Aunque es su decisión, llora por sus dos varones, destapa la pequeña botella y bebe de golpe el veneno. Al llegar los guardias no pueden impedir que ella muera, nada hay que hacer… en un reino sin rey ni heredero se vendrá irremediablemente la guerra.

Si recuerda querido lector, la cabaña que había construido la gitana y su joven amante ya tiene  preparado desde hace meses el cuarto, la cuna y la leche para el recién nacido. Sin saberlo este muchacho había puesto sus últimos días en favor del amor, pensaba ilusoriamente que se preparaba para un hijo de ambos y se dejaba guiar por la mujer que amó desde niño. Entre el agradecimiento que le profesaba por haber ayudado a su propia madre desde que él tenía memoria. Recuerda a dos madres, una que salía diario a la calle para pedir limosna y conseguir alimentos y otra que mantenía el hogar limpio, caliente y seguro. Las dos madres, como hermanas convivían y le cuidaban, le enseñaron a cultivar la tierra, a armar ladrillos, a trabajar la lana, a cocinar, a tocar la flauta y la pandereta. Entre las dos madres su vida era plena, aunque de vez en vez las escuchaba platicar en la noche como susurrando. Por años durmió con los susurros por encima de su cabeza, como un arrullo con música de panal, con madres siempre activas, siempre pendientes, siempre activas. La primera vez que puso atención a una de esas pláticas se enteró de su origen, hasta entonces supo el por qué los niños le decían bastardo, hasta entonces supo que su madre y su padre no se habían amado antes de estar juntos, que su madre había sido forzada y humillada repetidas veces, durante tres días y al final abandonada en el camino, moribunda y sola. Hasta esa noche se enteró de que la gitana pasó y con la ayuda de un soldado la llevó a su casa en la montaña, que la alimentó, curó sus heridas y le ayudó a parir al hijo, que sería de las dos, durante varios años. La gitana cuidaba a su madre y su madre cuidaba a la gitana, incluso dormían juntas. Al principio parecía que su madre era más joven, pero conforme pasó el tiempo la única que parecía envejecer era su madre.

La gitana un día se fue, ya no por días, sino que simplemente no regresó más, a sus doce años quedó en la casa con su madre, valiéndose por sus propios medios, y esperando volverla a encontrar de nuevo.

Elisher es madre, por fin y su venganza ha sido concretada, la esperanza depende de sus mimos maternales. Madre adoptiva de un inocente, a quien “salvó” del destino de un reinado lleno de injusticias y sangre, no sabría nunca de su origen o del nombre de ése su padre, en cambio sería educado como lo fueron los Melutines y volverían a reinar Madre e hijo a su tiempo.
Son tiempos difíciles, es mejor que la mujer encuentre un marido, aunque sea manco, cojo o tuerto. Más vale tener un varón que cuidar, pero que incomode a los acechadores de la cama de una mujer solitaria y desanimar el intento de depredar, pues se ha llenado el lugar al lado de ella.
Elisher fabrica un muñeco de madera y le talla de tal suerte el rostro y las manos que la ilusión es perfecta. Maquillado y vestido el muñeco, se le acomoda detrás de la ventana, como si de un anciano se tratase.

Ella cría un niño, al que enseña a leer y escribir, un niño que ignora su linaje real y que ya a sus siete años sabe de herbolaria, de carpintería, de mitología y astrología. Elisher lo cría para que sea líder de un cambio, para detener tanta injusticia, lo ha tomado como hijo y aprendiz.
Los viajeros  de cuando en cuando pasan por la cabaña pidiendo agua, alimento u hospedaje y lo primero que se oye al tocar la verja es el tosido de un anciano, parecido al de una matraca, quien desde la ventana gira la cabeza al interior de la casa a manera de anuncio de la visita. Abre la puerta una mujer  robusta, pero elegante que pregunta las intenciones del visitante y por unas cuantas monedas recibe a los que lo piden, dando alimento y una habitación limpia.
Hay un niño que le toca el flautín a las cabras y las vacas todas las tardes, mientras los adultos comen en la cocina. El niño de rasgos amables, ojos claros, que sabe tallar la madera y que escribe a solas, juega solitario en el bosque mientras su madre canta a la naturaleza.

Los viajeros no saben que al caminar por los senderos que cruzan hacia la posada se activan campanas, lo que alista en la exposición de la escena a los dos actores y su maniquí. Elisher usa un disfraz grande para abrir la puerta, con rellenos, para verse más corpulenta, como una matrona cuarentona.

Las semanas donde no se ven los huéspedes, la simbiosis de madre e hijo convergen en largas pláticas:
-Mamá, ¿podemos comer postre?
-No, estás enfermo del estómago. Pero no te preocupes, yo tampoco comeré.
-¿Por qué me duele?
-Porque no toleras la leche mi niño, desde bebecito, no tomaste bien la leche, ni siquiera de tu mamá. No vuelvas a tomar a escondidas leche, ni queso. 
-¿Puedo comer jalea de zarzamora?
-Eso sí mi niño, pero solamente un poco, porque luego no comes bien. Ven querido mío, te contaré un cuento para que descanses, te cuidaré hasta que te sientas mejor.


 La voz de la reina recién parida le acompañaba: “Llévatelo, cuídalo, aléjalo de este nido de serpientes, no es necesario que sepa nunca de dónde viene, si eso lo mantiene a salvo y feliz para mí es suficiente”. “Abre el ropero, en la esquina, al fondo tengo un bolso de tela, con monedas de oro. Toma el alhajero de piel, debajo de la cachemira y toma las joyas… vete pronto, mis hermanos preferirán verme muerta y a mi hijo ahogado antes de que amanezca con tal de ocupar el reino, eso no ocurrirá, no en sus manos… llévatelo y escóndelo para siempre, confío solo en ti, en nadie más.”

Por segunda vez Elisher cría un hijo del mismo hombre, rescatándolos de un destino miserable y rescatándose a ella misma a través de este servicio. Esta vez era hijo de rey y reina, pero desconoce su origen el niño y no lo sabrá hasta que sea el tiempo.

Elisher tiene un viejo amigo, un guerrero de pelo largo, que era rubio en sus años mozos y que ahora ha cultivado varias canas. La visita de ocasión en ocasión y se hace pasar por marido, hermano, mozo cuando se necesita, le ayuda en menesteres pesados para una mujer o para un adolescente. La ama, la admira, pero no la forza. A veces duerme en la entrada de la casa, vigilando, cuando los rumores de una nueva masacre están en el ambiente, a veces duerme en la cama con ella, a veces frente al fuego de la chimenea. Enseña al niño a cazar y a borrar sus huellas en el bosque, platica sobre lo que un hombre necesita, lo que un hombre está obligado a hacer. Le ha ofrecido a Elisher cien veces que se case con Él, y ella le dice que aún no es tiempo, pero que finalmente lo hará, que siga teniendo paciencia. El guerrero se da cuenta que con ninguna mujer se ha sentido como con ella, que no hay nadie que le envuelva como la gitana, así que se ha prometido dar su vida a cambio por protegerla aunque no sea su esposa.

El guerrero acondicionó una gruta como escondite de emergencia, a unos metros de la cabaña de Elisher y su hijo, y en caso de que se necesite, tengan tiempo de llegar y resguardarse del peligro. En ocasiones se desespera su amante y toma el camino hacia la Ciudad, a vivir como hombre solo y medir la temperatura de las circunstancias.

Decía a la mujer cuando la visitaba: “Déjame dormir esta noche contigo Elisher, déjame susurrar tu nombre de nuevo, o déjame estar en silencio. Te extraño mucho.”
En otras ocasiones Ella le impedía la entrada a su cuarto, ya fuera por la calidad de los huéspedes, o porque simplemente no estaba de humor para ser amada. Pero siempre volvían a estar de nuevo juntos.

“Quisiera sustituir el recuerdo de tu marido de piel morena y grabar como única la piel blanca de mis manos en tu cuerpo. Cuando vuelvas de tu enojo, cuando cobres tu venganza te esperaré con una sonrisa... ¿lo sabes?, ¿no es así? pienso en Tí todas las horas, aunque no te busque y aunque no te llame, de eso no tengas duda mi bella gitana. Te amo, como te amaré siempre”.


Elisher lo mira en silencio, con agradecimiento, pero con prudencia. Sabe que las cosas están cerca de cambiar, el peligro siempre acecha y su armoniosa vida es frágil. En la mañana responde: “Está bien, me casaré contigo, pero nuestras vidas seguirán siendo iguales, como hasta ahora”.

PÁJARO

Del camino de migajas no queda nada
              me he comido 
hasta la última pizca que encontré en el camino,  
caí en cuenta que el pan 
de donde provenían ya no existe. 

Pájaro alimentado soy, 
pájaro fuerte vuelo de nuevo

quizás vuelva, 
pero nunca me quedaré, 
eso es para el pájaro enjaulado.

AGUA

Aún el agua densa tiene un camino recorrido
toma un poco entre tus manos
mientras estoy en tu orilla
voy de paso
ya tengo destino
báñate en mí
vuélvete yo
mientras me desbordo



Cazador cazado

El cazador reconoce a los de su especie
nos olemos nos medimos nos respetamos
las mismas formas de acecho nos prueban
no me siento halagada por el cazador
que quiere ponerse en un campo de batalla
          Soy cazador que evita salir a buscar
          Soy cazador que encuentra
           adoro a quien se coloca pasivo a ser abrazado
El hombre que agrede tiene miedo
el hombre que observa y espera
nada le falta
cuarenta años me ha costado aprenderlo
me tiene quien me ha esperado

Me ha perdido los que me han sitiado
quien ataca no tiene oportunidad 
confunden este halcón un canario
la trampa la coloco yo

y por su fachada les reconozco

Mujer de Lot


Ahora el tiempo de caminar nos apremia,
Es tiempo de dar tiempo
La lluvia mojó la madera, no podremos hacer fuego

Me dices amado Lot:      no me canso de mirarte,
                                         adoro tus abrazos
vuelvo al vientre materno
contengo la respiración
por miedo de que al próximo suspiro
se desvanezca el sueño
me encontraste
 me dejé encontrar
saturada estoy de tu presencia

Quisiera que nunca supieras que sangro profusamente
herida en el corazón
no estaba sola al llegar Tú
aunque estaba libre,
mi hombre era de otra mujer
amor clandestino, amor robado, amor oculto
amor negado
¿quién puede olvidar un amor así?
Yo no
Yo nunca
¿se vale añorar un lugar robado?

Yo siempre fui mía hasta ahora
No le pertenezco ni al aire
Menos puedo pertenecerte  a Tí
Ten cuidado al querer atarme

No quiero mirar atrás
aunque me pregunte por mi  amante
al que me prometí no ver desde que estoy contigo
Aquel que me dio su semen por años
Aquel que rompió mi dolor y mi angustia
devoró mis miedos y los intercambió por orgasmos
Aquel que sabía nadar en el fuego líquido
y me daba a respirar su propio aliento.

Aunque me conoce, y yo le conozco
Si me llamara iría con él
Si lo llamo vendría a mí
no es impedimiento estar contigo
procuraríamos que no te dieras cuenta

Ojalá nunca lo sepas
Ojalá no lo veas
Y si lo ves, no lo reconozcas
Y si lo reconoces no te enfades
Y si te enfadas me perdones
Y si me perdonas me compartas
Y si me compartes lo disfrutes

Ya no sé lo que digo
pues no necesito comer sin hambre
ni buscar charcos viviendo en el abrevadero
Hoy escapo del pasado
es tiempo de oportunidad















Como la mujer de Lot
quiero contemplar el fuego de Sodoma
y quedó petrificada,
ya no puedo avanzar ni retroceder
la sal se disolverá en la siguiente tormenta
desapareceré

Sigo avanzando en contra de mis deseos

No quiero ver hacia atrás
El destino es uno
Aunque huya de él
Me encontrará de frente

Es tiempo de dar tiempo
Cuando se seque el leño

Volveré a abrasar al mundo

martes, 18 de marzo de 2014

Sumergida en tus brazos pierdo la noción de que alguna vez fui sola.
Se me olvida a veces que necesito aire de la superficie.
droga soporífera, amniótica que me protege
Se diluyen promesas que me hice
Me diluyo
¿Quién soy?
No me reconozco
ni me encuentro
Ya no entiendo los silencios que me cobijan
porque vienen trenzados con tus palabras
Camino contigo,
sigues mis pasos,
camino a tu lado
me fundo
somos uno
momento de silencio
momento de vértigo
acto de consuelo
murmullos
sonrisas
sencillos los cuerpos
se abrazan para dormir
aprendo a dormir cobijada en tu fuego
al amanecer la vida sigue
quiero tomar de nuevo aire

viernes, 14 de marzo de 2014

EL PECADO ORIGINAL

En una pared de la oficina de Gerardo se hallaba un dibujo infantil, realizado a crayola hacia varios años, se notaba viejo por el color amarillento del papel y que había sido arrugado y desarrugado con cuidado para poderse enmarcar en su momento. Estaba representada una bicicleta, y en la parte trasera del cuadro, oculta a los demás, decía con la letra cursiva: "el verdadero pecado original".
 
Gerardo Quintero era dueño de una tienda deportiva, y día  a dia después de abrir la puerta, antes de la limpieza, sacaba una bicicleta para recargarla en un costado de la tienda "para tentar al pecador", diciéndolo siempre con una sonrisa.
 
"El pecado original", nombre de la tienda,  tenía altas ventas cada año, y en el mes de diciembre regalaba decenas de bicicletas y otros artículos deportivos a niños de escasos recursos. Gerardo participaba personalmente, pues le gustaba buscar en esos niños su propia mirada, su propio deseo infantil realizado.
 
Este diciembre cumplía  su negocio 15 años, y entre la fiesta y la copa, le hicieron la común pregunta, que nadie habia oido su respuesta completa, y que entre versiones y chismes, aun diseminados por el mismo Gerardo, las historias del nombre de la tienda eran todas diferentes, y hasta contradictorias.
 
La versión que contó esa noche, y se marcó como definitiva fue la siguiente:
 
Era un niño, deseaba la bicicleta mas que nada en el mundo, supiraba por ella dia a dia, hice un dibujo, lo peguè en la cabecera para consolarme con su imagen. La bicicleta que soñaba se iba convirtiendo en una obsesiòn, se la pedì a Santa Claus, a los Reyes Magos, a la estrella de la mañana, y no la obtuve ese año.
Una tarde de verano, mi madre me enviò por un mandado a la tienda, al llegar, vi recargada una bicicleta, mi bicicleta, me le acerquè timidamente, y le hablè como si fuera una persona, la invitè a pasear y me subì en ella. No lo meditè, simplemente me dirigì a lo alto de cerro con ella para dominar el paisaje. Mi intenciòn nunca fuè robarme algo, yo solo pensaba que estar asi era maravilloso y es lo que siempre habia querido, asi me habia soñado, y vivi mi sueño por horas.
 
Cuando el sol se puso al atardecer, comencè a regresar a mi casa. Hasta ese momento me detuve a pensar en lo que habia yo hecho, y que no era posible llegar a casa de mis padres con una bicicleta que no me habian comprado ellos. Me detuve en seco, un dolor en el pecho hizo que recargara la bicicleta en un àrbol y comenzara a llorar mi repentina pèrdida.
 
La breve relaciòn con mi amada tenia y debia terminar para evitar convertir mi sueño en una tragedia o en un crimen... asì pensaba yo de niño, era muy dramàtico, como pueden ver... a partir de allì regresé caminando, con la bicicleta al lado, sosteniendola del manubrio con ambas manos. Caminaba lentamente, haciendo duelo por la renuncia que habia decidido hacer.
 
Lleguè  a la tienda de nuevo, ya era noche, recarguè la bicicleta en el mismo lugar, procurando hacerlo de la manera mas parecida a cuando la encontrè. Me quedè contemplandola, como queriendo sacar una foto de ese momento, y le di una palmada al asiento por ultima vez.
 
Cuando lleguè a casa no di explicaciòn de donde habia estado ni que habia estado haciendo, recuerdo solo llegar a mi cama, arrancar el dibujo de mi cabecera y arrojarlo al bote de basura de mi recamara. Tal vez me regañaron o me dijeron algo, pero yo no lo recuerdo, esa parte es algo accesorio y ha sido olvidado, quizàs a  propósito, de veras no lo sè.
 
Mi madre, fuè la que rescatò el dibujo, ella me dio una bicicleta propia año y medio despuès, de segunda mano, y el dibujo me lo diò apenas abri la tienda, ella bautizó a la tienda, porque sabia mi amor a las bicicletas, que solo pudo ser derrocado en fidelidad por el amor a la mujer a mis dieciocho años. Pero el pecado original de mi infancia, es este, ahora saben la verdadera historia.

lunes, 6 de enero de 2014

LA VENGANZA DE LA GITANA (Capítulo II)

Elisher entró montada en su caballo cruzando las puertas del pueblo con sus mejores atavíos, semejantes a los de una princesa, aunque la hora matutina que la ve llegar la desconoce, pues erguida y hermosa desfila ante aquellos que siempre la han visto de harapienta.
Son vísperas de la fiesta de otoño, la llegada de una mujer en su propio caballo, al antiguo estilo persa deja sin cuidado a los mercaderes atareados, Ella observa con cuidado la ciudad, y tira al suelo una fruta, espera unos segundos solamente, un par de niños llegan corriendo para levantarla, se ofrecen a servirla en su estancia en la ciudad, la llevan a una posada y ella los viste adecuadamente para el rango que quiere mostrar. Elisher sabe que para ser creíble la puesta en escena de una noble, tendrá que contar con al menos dos sirvientes, así que acicala a sus voluntarios, dejándolos casi irreconocibles y los llena de regalos para que se queden con ella de buena gana, les enseña dos o tres ademanes y les enseña jaculatorias serviles para que respondan específicamente a algunas de sus órdenes.
Llega a tiempo de los preparativos posteriores a la cosecha, la pequeña ciudadela se llena año con año de visitantes que disfrutan de las fiestas de otoño, hay que celebrar la prosperidad y asegurar la fertilidad del suelo. En sincretismo con las antiguas costumbres paganas, el cristianismo ha fundido ambas creencias, a descontento de algunos cristianos puristas, pero que a la mayoría encantan, donde desfilan con las coronas tejidas de pastizales de trigo y los trajes kurentovanie, los vestidos tradicionales se están confeccionando en toda la ciudadela. Solo falta ubicar las rutas de acceso al palacete de Aquel, el número de vigilantes, apariencia de los acompañantes y posibles aliados. Mañana comienza la fiesta del   en la región cercana a Eslovenia. Elisher camina por las calles, para dejarse ver, para conocer las voces del pueblo, a sabiendas que los poderosos siempre tienen detractores. Pregunta, compra e intercambia bienes. Nadie sospecha de una visitante más, aunque parezca excéntrico ver a una mujer acompañada únicamente por dos niños, pero seguramente se atribuye a que los visitantes siempre tienen costumbres diferentes.
En su  largo paseo, finalmente encuentra a su agresor dando su discurso en el antiguo anfiteatro, rodeado de gente y nota el cómo algunos aunque votan a favor, lo hacen de manera reservada. Primero observa desde lejos. Mira sus ademanes elegantes y su voz potente. El recuerdo la eriza por un momento, pero contiene la respiración y se convence de caminar a la luz y buscar un asiento, del lado de las mujeres y los extranjeros, que solo tienen derecho a escuchar.
Convencida de que no importa ser vista entre la gente, pues es invisible para la vista del orador, se concentra en observar la dinámica que se le presenta ante sus ojos, quienes conforman la jerarquía a simple vista. Reconoce a un lejano pariente entre el grupo de los curules, pero no a la inversa, al cruzarse las miradas es obvio que  la mira sin mirarla, parece que el rumor extendido por sus hermanos sobre su muerte resultó efectivo, nadie la espera, nadie la busca. En otro  momento parece  que el orador se siente curioso y gira la cabeza hacia la sección de testigos y clava su mirada sobre Elisher por breves segundos, como si  diez años después se tratara de una persona totalmente distinta, nadie la puede relacionar con lo que alguna vez fue, en ese momento Elisher mira a su ojo izquierdo y murmura palabras que solo ella entiende. Unos segundos después se retira del lugar.
Elisher pide a los niños que le tejan una pojinka: una corona de pastizal de trigo, ya había pedido permiso a las mujeres del anfiteatro para unirse al desfile y caminar al lado de las casadas que llevan uvas y vino acompañadas de sus niños pequeños, quienes llevarían lámparas de papel.
El desfile animado por los músicos que tocan una especie de violín llamado glussé, un pequeño tambor llamado tupane, panderetas y mandolinas, en segundo lugar del desfile las mujeres solteras con canastas de frutas, especialmente uvas, lámparas de papel, seguidas de las mujeres madres y sus hijos, y al final los varones con su ropaje de piel  llamados kurant que de cuando en cuando se mueven en círculos imitando los sonidos del ganado. Los aplausos de la gente al ritmo de la música, los bailes, el vino, todo parece tan feliz y luminoso.
Siempre hay un lugar privilegiado para que al paso del desfile, los poderosos y ricos se deleiten por sobre la mirada de la gente. En el frenesí de los festejos nadie notó la mirada de la gitana sobre su presa, quien brindaba al compás de la música con el resto de los acompañantes.
Pero hubo alguien que notó a la gitana y la reconoció, un muchacho moreno, alto y erguido, que la conocía desde niño, pues a los diez años, había vivido en su casa mientras se recuperaba de su enfermedad, cuidado por ella. Tanto su madre como Él le tenían especial cariño y devoción desde entonces. Pese a que él ahora tenía la mitad de la edad de Ella, guardaba un enamoramiento en secreto. En cuanto la reconoció empezó a seguirla y una vez terminado el desfile la saludó con entusiasmo. Elisher estaba sorprendida en un primer momento, pero resolvió tomar partido del involuntario aliado que llegaba a su lado, le consiguió una máscara también a su acompañante y pasearon juntos de noche por la ciudadela, siempre será menos sospechosa una pareja que camina entre las calles de noche, que una mujer solitaria, y así se sucedió esta velada entre brindis, caminata y cena, les sorprendió casi al final del paseo un beso cálido entre ellos, rodeados de gente que pasaba de largo a sus costados como si fueran invisibles, como si la mágica luz creada se percibiera en una burbuja que permeara el exterior, él le juró amor eterno, como era de esperarse del primer amor, ella le prodigó caricias tiernas en su rostro mientras conversaban, sin embargo, se reservó de invitarlo a su posada mientras se encontraba de visita, dada la apariencia que estaba construyendo. Le despidió con la promesa de verle al día siguiente.
Recapitulando a la luz de la vela cada uno de los pasos dados y los que estaba por andar, la gitana se recuesta en la cama custodiada por el un costado por el par de niños que desde hace horas se le adelantaron en el mundo de los sueños.   
Al día siguiente, después de bendecir el día, empaca sus pocas cosas y regala pródigamente las nuevas adquisiciones a sus nuevas amistades. La esposa del jefe de gobierno se encontraba de paseo cuando la extranjera se la topó casualmente, antes de subir al caballo. Qué mujer tan elegante y excéntrica, pues le regaló su capa bordada con extraños motivos dorados, no pudo sino expresarle su preocupación por no poder quedar preñada. La extranjera le dio la referencia de una bruja que vivía en las montañas, casi milagrosa para cualquier problema de salud. De suerte que se vieron y que la extranjera al parecer tenía un brebaje para poder quedar en cinta que le dio la pócima, a fin de cuentas, ella vería pronto a la curandera.
Una vez montada, emprendió el viaje cuesta arriba de las montañas. Su joven enamorado ya no le encontró en la posada.
Pasaron tres meses, donde los menesteres de hechicera la tuvieron ocupada, se propuso construir un cuarto nuevo con sus manos, ya tiempo atrás había recibido en pago leña y ladrillos de adobe. Preparó la mezcla con lodo, varas, estiércol de vaca y preparó el terreno, midió el espacio y después de colocar los postes, apoyándose con una polea y con ayuda de su caballo, comenzó a erigir el muro que daba al norte en primer lugar, colocando una ventana alta para la iluminación. Al comenzar  el segundo muro su joven pretendiente se hace presente. Elisher le sonríe de buena gana y acepta su compañía, su ayuda y termina en dos semanas con la pertinente participación el espacio. Construyen una cama, un ropero y una cuna. Romualdo se adapta a vivir las dos primeras semanas como trabajador, pero cuando el trabajo termina, de manera tímida comienza a delatar sus intenciones.
Mientras Elisher prepara ungüento de leche, miel y lavanda para recuperar la piel de sus manos, su joven amante sale a cazar y regresa con un par de conejos, a los cuales prepara para asarlos, prepara la pira y cocina fuera de la cabaña. Después de comer prepara el curtido de las pieles y cose una cortina para una de las ventanas del nuevo cuarto. La bella gitana observa como quien está sorprendida y alaba las atenciones de su cariñoso compañero.
De noche, el joven moreno le pide que le deje quedarse una noche más y arrodillado le confiesa su devoto amor, __”cásate conmigo por favor”__,              
La mujer del jefe de gobierno está en cinta, es un milagro. La bruja le recibe en su cabaña  para atender sus achaques y darle recomendaciones de cuidado. Le hace un pedido extraño: Hay una trenza dorada en un baúl de su marido, cuyo origen no es del todo noble, deberá recuperarlo y traérselo para quemarlo, eso sin duda eliminará el mal de ojo que le ronda. Dado que la noble tenía mucho tiempo libre dentro de su casa, animó a un par de criadas a ordenar todos los baúles y a buscar pieles u otra cosa que valiera la pena ahumar para ahuyentar alimañas, como pulgas u otros parásitos. Así, después de dos días, encontraron la trenza de la que hablaba la bruja. Con sorpresa por el conocimiento de aquel objeto y agradecimiento por el cuidado, la mujer la colocó en un paño y la echó en una bolsa antes de iniciar el camino. Se guardaron todos los objetos en el lugar donde habían sido sacados, y en lugar de la trenza original, se tomó pelo de un caballo albino para reemplazar la anterior, reproduciendo lo más fiel posible los lazos y sus nudos para guardarlo.
Elisher recibió la ofrenda y en un rito de fuego quemó el pasado, el origen violento del amuleto y liberó a los involucrados de la maldición que llevaba encima. Llenó de bendiciones a la mujer y la dejó retirarse para terminar noblemente su embarazo, bajo los cuidados de sus criados.

La mujer está a punto de dar a luz, son las cuatro de la mañana, Elisher se ha levantado a caminar, pues su instinto le ha avisado que es hora, corre como si algo urgiera en dirección al río que se encuentra al costado del pueblo, se viste hoy como un muchacho y porta su espada. Llegando encuentra a un guardia recargado en un árbol y espera a metros de distancia… su joven amante le ha seguido, sin saber el porqué de la prisa, pero  los celos le consumen. El guardia se sienta y dormita, Elisher le pone un frasco cerca de la nariz para que huela un brebaje que lo hace dormir aún más profundamente.
Intercambia sus ropas por las del guarda,  toma la bola de puntas y espera al noble que regresa a vestirse, en lugar de su compañero de confianza, mira un muchacho que lo mira retadoramente. ¿Quién es?, ¿por qué está aquí? Elisher le habla con voz clara y fuerte: “Seguro ya no me recuerdas, muchas cosas han pasado desde entonces” El noble se hinca, pues después del extrañamiento, un vuelco en su corazón sabe que su final está cerca, besa su túnica y le pide perdón.
Elisher le advierte que puede matarlo en ese momento, pero que no lo hará, sin embargo, el hijo que espera le hará pagar sus excesos. Será la última vez que se vean. Elisher desperdiga las cenizas de su trenza cortada sobre su cabeza y camina hacia atrás, hasta que está suficiente mente retirada para acercarse a su caballo y retirarse.

El muchacho moreno que ha visto y oído todo, poseído por la rabia, se acerca frenético al noble todavía hincado, a quien le corta la cabeza con su espada, que arroja de vuelta al río, con el cuerpo y las ropas.  Los caballeros de la guardia observan regresar a los caballos reales solos y se apresuran a regresar al bosque, encontrando al joven a pie todavía, a quien ejecutan al instante.

Otro problema sucede al mismo tiempo en la casa real, los dolores de parto despiertan a todos en el palacio. Una matrona se hace cargo en lo que un criado monta veloz hacia las montañas, para traer a la curandera, pues su ama ha rogado que sea Ella misma quien le ayude a dar a luz.

Elisher guarda las ropas de hombre y se viste como siempre, mientras enciende fuego. Tocan la puerta de su cabaña. Está lista para partir.