martes, 14 de octubre de 2014

Bajar las armas

Y a veces no sé
si las armas de la batalla me sirven ahora
te abrazo con mi armadura puesta y rasguño tu pecho y tus brazos
Perdóname
Aprendí a defenderme bajo ciertas señales
Y destruir la fuente de los ruidos
Así fuere el viento

Ahora quiero desaprender el arte de la guerra
Tomar tu mano,
entregarme con la confianza que te has ganado

Bajar la guardia,
desnudarme como soy
Soltar la espada,
el escudo y la lanza

Esta guerrera te pide perdón
te comparte las armas
En la recámara y ante ti
me descalzo

No me faltes en la cama,
no podría dormir en paz
No me faltes en mi vida,
Quédate conmigo
En tu abrazo me torno suspiro

Y el suspiro dura por siempre

lunes, 6 de octubre de 2014

LOS PÁRPADOS DEL REY

Elisher se encierra en una recámara del palacio con su hijo Niéjmov y conversan largamente, sabiendo que sería la última vez que lo vería partir, como hacía mucho lo habían acordado, todavía intenta detener el plan, dándole una salida. Elisher después de tantos años, ya no desea su deslucida su venganza, pues el hijo que ha criado todos estos años, merecería una vida apacible como un campesino más o exiliarse como lo hizo Ella y sobrevivir oculto hasta que las cosas cambiaran por sí solas
Niéjmov, “el no querido” por la realeza está firme en su decisión, luchará por lo justo aunque muera en el intento: “No hay peor mal, que ser cómplices de la maldad, madre, tú me lo has enseñado, ahora no me pidas dar pasos hacia atrás. Preferible morir luchando que permitir tanta atrocidad. No puedo ser misericordioso con quien jamás ha practicado la misericordia”.
Elisher se rinde, asume resignada la consecuencia de su propio odio en el corazón de Niejmov y reprime su llanto, manteniendo dignidad y fortaleza.
Antes de retirarse al castillo del Tirano Gorav, pide la bendición de sus padres adoptivos y con aceite perfumado le bendicen. Una vez que el joven se ha perdido en el camino, como un punto distante, Elisher dedica unos minutos para llorar con todo su ser y canta.
La Duquesa ocupa su  tiempo a partir de esa tarde para instruir a los siervos de confianza de quitar las decoraciones de oro y plata del castillo, llevarlas a una cueva en las montañas en costales y burros que generalmente transportan grano, en su lugar  se colocan adornos más modestos de madera, incluyendo cruces e imágenes religiosas, lo más ostentoso que permanece en el lugar son algunos objetos de la capilla de oración, a fin de cubrir más de una apariencia.
Sus nuevas joyas, monedas y amuletos las lleva Ella misma a su vieja cabaña, donde vivió con su hijo antes de su matrimonio con Bojan, disfrazada como entonces, de harapos, pasando desapercibida y acompañada por una niña para completar la escena.
Al llegar a su cabaña y con ayuda de la niña, limpian durante dos días la cabaña, modificando las condiciones para hacerla habitable, nuevamente. El sótano que le construyera Bojan, era una réplica de la cabaña. Se hizo mucho esfuerzo para mantener este secreto en su tiempo, así que la Duquesa Elisher regresó con la niña e hizo varios viajes, la mayoría sola, para aprovisionar el sótano con víveres, ropa, aceite para las lámparas y mantas, para los tiempos difíciles. Los tesoros, los empotra en uno de los muros y marca el lugar con un símbolo protector.
Bojan trabajó con los herreros para verificar que hubieran suficientes armas para cada hombre, mujer y niño del ducado. No se rendirían sin luchar. El maduro exguerrero trabajó en estrategia con los hombres y se habilitaron por fin los túneles secretos, construidos al principio, cuando la muralla se extendió para protegerlos. Sin embargo, su corazón guardaba un poco de esperanza de que la venganza no se diera, deseó con intensidad morir de anciano en su palacio en el regazo de su noble esposa… presentía que de luchar cuerpo a cuerpo no tuviera la agilidad para repeler una vez más a la muerte.
Mientras el joven Néjmov, hijo de Elisher y Bojan, se ganaba la confianza como huésped del rey Gorav y su esposa Vera, pues mucho se esmeraban en escoger el mejor prospecto para su hija. Varios candidatos habían sido rechazados antes. El joven se mostraba inteligente y humilde a la vez, opinando únicamente cuando así se le requería, observando cada detalle del castillo, dibujando los detalles que iba encontrando día a día. Era tan buen dibujante, que le creían un taciturno artista y hasta la reina le había solicitado un retrato, encargo que hizo muy eficientemente, para beneplácito de todos. Él podía hacer todos los registros en dibujo que quisiera, no sospechaban una intención secundaria.
Algunos siervos le conocían desde sus tiempos de adolescente flautista, antes de que ellos perdieran sus tierras y se dedicaran a la servil tarea de atender al tirano que les daba de comer, así que de noche, cuando el castillo dormía, tenía cómplices que le ayudaran a revisar las partes del castillo menos glamorosas, las más vulnerables y las más peligrosas también. La esperanza de apoco en poco iba creciendo entre ellos. Estos cómplices también tenían que armarse y aceptaron entrevistarse con el duque Bojan para llevar a cabo el levantamiento.
Después de dos semanas de visita, Niéjmój Jarolaw del Ducado de Bojan, se despidió del reino de Gorat y de la princesa Zlata, quien no dejaba de complacerse en la esperanza de tener un marido tan generoso y noble. La decisión había sido tomada, se casarían en seis meses.
Los preparativos de la boda continuaron, así como el movimiento de conspiración contra el actual rey. Elisher encontró varias oportunidades para verificar que Niéjmov  se había vuelto lejano y distante con ella, como si una parte de su hijo hubiera muerto anticipadamente, había dejado de tener detalles de tierno amor a su madre, en cambio, le dio por practicar todas las noches con la espada y el arco.  Asímismo Bojan y Niejmov revisaban los planos y desarrollaban estrategias diversas para poder asegurar la victoria.
Bojan le dijo, también, en varias ocasiones que una sola palabra suya y esto podría detenerse… pero Ella no tenía más voz, todo su pequeño ducado estaba harto de tanta dominación y muerte, donde ellos solamente eran la plaga del reino, cuando por generaciones habían sido sometidos.
A la par de los preparativos de la insurrección, el ducado se preparó para la boda. Cuidadosamente los habitantes con sus cultivos y ganado habían reservado la mayor parte para resistir el levantamiento, sin embargo, el banquete no dejó de ser generoso para guardar las apariencias.
La boda se llevó a cabo, el dolor de Elisher y del pueblo se iba cocinando en una extraña fiesta montada antes del levantamiento. El banquete y la oportunidad de embriagar a la mayoría de los hombres fuertes del reino, logró que el pueblo esperara el momento justo.
Niejmov pidió a su suegro que dijera unas palabras de bendición. Su suegro tomó en alto la copa y comenzó a hablar.  La señal para movilizar a todos los cómplices de que era momento de tomar el castillo se había dado.
Al beber la copa el rey se sintió mareado y se desplomó en el suelo, provocando que los guardias corrieran en su auxilio. Demasiado tarde se dieron cuenta que los guardias del banquete eran los únicos vivos del castillo y que su suerte sería la de su rey.
Se amarró a su trono al rey y se mantuvieron a su alrededor los insurrectos hasta que despertó.
Elisher entró, seguida por los hombres de su ducado y le dijo:
¿Qué  temes rey Golav? ¿acaso eres un poco amado? ¿acaso alguien de esta sala podría abogar un poco de clemencia por ti?
Este muchacho que ves aquí es hijo de un ciego, porque tú, con tus propias manos le sacaste los ojos, en castigo… tu noble castigo, para que no volviera a ver nada, por su curiosidad.
Hoy, hemos decidido entre todos, que no queremos que dejes de ver, así que te quitaremos los párpados para que no puedas cerrar los ojos.
(El muchacho se acerca y con su cuchillo le corta los párpados, con ayuda de dos hombres que le sostienen la cabeza y el torso… en medio de los gritos del rey ).
Una vez mutilado el rey, se le lleva arrastrando a la plaza principal, se le amarra a un árbol central y alrededor se le amontona su ropa. Se trae una antorcha ardiendo y se le prende fuego. El grupo de aldeanos observa quemarse y extinguirse al tirano rey.
Bojan y Niéjmov se dividen el ejército para custodiar las dos entradas del reino, y en el camino, el joven príncipe observa desde su cabalgadura a los cuerpos de la reina Vera y la princesa  Zlata, colgados en las ramas de los árboles, en un gesto de humanidad baja del caballo y con ayuda del ejército forma una pira para consumir los cuerpos maltratados. Nadie hace ofrendas ni oraciones, el ejército retoma su camino desde el nacimiento del fuego.
Al llegar a la orilla del reino, Niejmov recibe una lanza en medio del pecho, sin aviso ni oportunidad de detenerlo, el ejército incipiente se defiende a muerte. Poco a poco son mermados hasta el último hombre.
Bojan, por su parte, deja la dirección del ejército en manos de su mejor alumno y sube a un árbol, donde contempla el fuego y el avance del ejército real, adivinando que su hijo ya no existe. Vigila sin que los demás sepan la entrada de la cabaña de Elisher, escondida entre enredaderas y musgo, sin lámparas, ni olores de casa.
Pero Elisher no está escondida en su cabaña, como le hizo creer a su fiel soldado, sino en la punta de la montaña, con su doncella personal, la adolescente. Observan desde las rocas todo el cuadro, armadas también de escudos, espadas y flechas.
El ejército de Bojan lucha por horas, resistiendo, hasta vencer al ejército invasor. Esa noche el olor a cuerpos quemados de amigos y enemigos contamina el aire y pocos pueden dormir, mientras que la mayoría teme lo peor.
Al tercer día, la noticia de la muerte de Gorav y su familia es conocida por toda la región. El pueblo, busca a Bojan para solicitarle que asuma la corona, pero él no se considera ni noble, mucho menos rey. Si fungió noble, había sido para ser digno del regazo de Elisher, no por otra cosa. Solicita amablemente que entre las familias más viejas y con mejor derecho se elija el líder.
Al fin, después de mucho discutir se nombra un representante y Bojan da sus bendiciones.
El silencio de Elisher va borrando la esperanza del noble guerrero, quien no sabe si Ella ha muerto y sus cenizas se han confundido con las demás, o se esconde en harapos en otro reino o quizás hasta se ha convertido en árbol o en un animal. Emprende su última caminata de búsqueda en los alrededores, tocando el flautín de Niejmov, esperando que Ella disponga su deseo.
Dos horas después de la caminata, se sienta al pie de un árbol, se lleva las manos al rostro y llora como un niño. Una mano toca su oreja y una voz dulce lo saca de la pesadilla.
“¿Por qué lloras amado mío?”
Elisher de cuclillas frente a él: ni reina, ni mendiga, sino vestida de simple aldeana, lo despierta de su angustia. Seca sus lágrimas y se besan largamente.
Elisher dice: “Vámonos de aquí, esta tierra no nos debe nada, ni nosotros a Ella. Es tiempo de zarpar. Un marinero nos espera para llevarnos a Marruecos, después de algunos días a caballo. Discúlpame por organizarlo sola, pero no pensaba irme sin ti”
Bojan se incorpora y después de abrazarla largamente, solo dice:__ “vámonos, Tú has dispuesto mi destino”__.
El mediodía en el bosque encuadra el silencioso exilio de Bojan y Elisher.

FIN

martes, 29 de julio de 2014

Supongo

Supongo
sin saber si me equivoco
que la poesía es siempre poesía
aunque se defina y se limite
aunque no se mida
aunque no rime

No deja de vivir aunque pocos lean
Pero siempre han sido pocos los lectores

Si la poesía no vibra no es poesía
es discurso
es artificio

El análisis es disección
es tecnificar los vericuetos
del deseo o desdeseo

Me permito opinar en contra
de quienes al final creen que desmenuzan
o traducen la poesía
para los que no la entienden
sino simplemente la complican

Prefiero la poesía cantada por el vulgo
honesta y simple
desdeñosa
vibrante  
eterna

Lo más importante  para su gozo
no es la identificación de notas
 sino la armonía que se crea con ellas

Poesía es música con o sin arritmias

Poesía es belleza a pesar de las palabras

miércoles, 23 de julio de 2014

Negación al margen

Por misericordia a mí misma
dejé que se marchitara el agrio amor que sembraste
mis retoños tóxicos de mala hierba
no me mataban,
pero dolorosamente mutaban y reproducían

Odiar es una sensación espantosa
carcome las entrañas
apesta las conversaciones
quita el sueño
pervierte los encuentros
se angustia con la felicidad ajena

Muchos años después
y muchos falos después
me dí cuenta que
perdonarte era la mejor venganza
y tratarte como extraño

Pretender que no te conocía
preferir la amnesia voluntaria
describir los descubrimientos fútiles
como si se tratase
de la única cosa importante

Dejé de meter hombres en mi cama
dejé de buscar razones para odiarte
me concentré en la felicidad absurda
del día a día

Me deshice del obsoleto dolor
y confeccioné ropas nuevas
para este cuerpo
que hace años había dejado
de ser esbelto y joven

Es curioso
en lugar de moscas
llegaron abejas y colibríes

Dejé de ser cadáver
renacieron las lluvias
no sabía que al secarse la flor
se llena de semillas


Negación cuarta

El corazón no se equivoca
tú mi anti héroe eterno
mi sincero amante
mi efímero sueño

el que día a día negué
el que día a día me negó

sin estar allí
estando conmigo

tabla salvadora del naufragio

nos elegimos mutuamente
con todas las precauciones
cuidamos la pequeña luz
como pequeña vela
durante la oscuridad
de la noche que cruzamos

Cada encuentro
durante todos estos años
pensaba
que sería la última
ahora sí la última vez

nunca te perdí
nunca fuiste mío

acaso prestado
acaso secuestrado

siempre clandestino


Por amor y misericordia te suelto
por las súplicas de tu esposa
por la fidelidad de mi esposo
porque el néctar no debe desperdiciarse a rienda suelta
y porque la medicina en exceso es veneno

Por amor
y siempre por amor
pienso en tí
y quizás el tiempo
a su tiempo
me permita de nuevo
envolverme a tus brazos


domingo, 18 de mayo de 2014

Los Duques Bojan y Elisher

La vida marital de Elisher, al lado de su guerrero al principio resultó ser un paso lógico de los viejos amantes. Poco a poco la madura belleza de Ella se fue suavizando ante la paciencia de Él. Aprendieron a compartir las tareas diarias, hasta que se toleraron los humores y las malas costumbres de cada cual… ni siquiera se dieron cuenta de que el sol y la luna de a poco los había visto envejecer, paralelo a este tiempo, el niño noble iba creciendo hasta convertirse en un hombre, que igual sabía cocinar, que manejar una espada, o bordar un amuleto como el artesano más diligente.

Cumplidos los dieciséis años del niño, y los ocho del matrimonio, en el pequeño reino se hizo un edicto que afectaría a toda la región, donde se solicitó un impuesto excesivo a todos los que no fuesen de sangre real, por vivir en esas tierras, aquellos que no pudieren hacer frente al costo deberían donarlas voluntariamente so pena de ser expulsados y esclavizados a disposición del  rey.

Un pueblo tan golpeado por las revueltas internas y las invasiones de la guerra de casi cuarenta años se había empobrecido, no solamente de recursos, también había perdido antes a sus hombres más valientes. Los aldeanos se resignaron, pues  en su mayoría eran  ancianos y niños, muchos hombres fuertes habían muerto en las guerras, los que quedaban estaban mutilados, tuertos, hastiados. Muchas familias emigraron, algunas otras sin esperanza se entregaron junto a las tierras como posesiones del rey. La esclavitud y la mendicancia se hicieron condición general.

Elisher aun guardaba las joyas que la reina le diera, al menos la mayoría. Cuidó de desarmar las piezas y conformar estructuras distintas con un joyero, desde hacía años, previendo que la realeza podría recuperarlas. El momento de usarlas era ahora, se convertían en  pago de la propiedad, su título y su pacífica estancia. Ante tan espléndido pago y con el desconocimiento del origen de ese tesoro, el Rey se complació tanto que  les nombró Duques Bojan y Elisher, sus tierras se extendieron tres veces sus límites originales, sus vecinos más próximos le fueron entregados como siervos en pago por su lealtad para que cuidaran la prosperidad de sus tierras y le auxiliaran en las tareas cotidianas. 

Su esposo, ahora Duque, levantó con sus siervos una muralla alrededor de sus tierras, pues los levantamientos armados eran cada vez más  cercanos y amenazaban con llegar pronto. Los siervos, lejos de sentirse sometidos, se alegraron de tener la protección de sus viejos vecinos, al haber sido restituidos en sus viviendas. La Duquesa por su parte extendió la siembra de huertos para asegurar el autosustento de estas gentes,  generaron un estanque, con el agua de los pozos, que se conectaba con un canal interno para proveer de agua a todos los habitantes y el ganado se movía libremente por toda la comarca, pues creía más noble intentar cazar a un animal libre que tenerlo cautivo para sacrificarlo simplemente. Sus animales la reconocían y la seguían con regocijo cuando caminaba por sus tierras, pues siempre les llevaba obsequios o les prodigaba caricias.

La madura Elisher sabía que sus años estaban contados y le preocupaba el futuro de aquellos a quienes tenía encargados. Bojan, por su parte, procura que los muchachos aprendieran a utilizar lanzas, espadas y escudos, pues no estaba de más estar preparados para ese final que ya había predicho la duquesa desde mucho antes de estar juntos. Con suerte su destino no sería la muerte.

Los duques dormían abrazados, noche tras noche, y tenían el rito de compartir la mesa en el desayuno y la cena. El heredero comenzaba a explorar más allá de sus tierras y a sus diecinueve tenía solicitudes para conocer otras familias nobles y propuestas para emparentarse. Prudente, como había sido educado siempre daba lugar a la opinión de sus padres, antes que una respuesta directa… hasta ese momento siempre había sido un NO.

En ocasiones, la pareja se quedaba a solas, platicando largamente, caminando entre los huertos. El ex guerrero sabía que ella todavía albergaba algo de rencor en su corazón y casi estaba por convencerla de que abandonara el último capítulo de su venganza, pues a fin de cuentas su hijo no se definía por el origen de su nacimiento, sino por la crianza que habían podido  darle.

Elisher sigue siendo la poderosa mujer,  quien platica con su espejo de agua cada noche y hace ofrendas de fuego a los elementos. Aún después de haber acumulado canas y arrugas y mira con ternura a su marido, pero sin permitirle decidir por ella. A fin de cuentas el único acuerdo que toman es que ella no usará al hijo, pero ya es hora de advertirle su origen, para evitar un matrimonio incestuoso.

La hora había llegado entonces, la corazonada de que no vería a su hijo era un riesgo que debía tomarse, pero a fin de cuentas era el momento de enfrentar la consecuencia de las decisiones anteriores.

--No sé a dónde podremos llegar con esto Elisher querida, pero pase lo que pase yo continuaré a tu lado y hasta daré la vida por ti si es necesario (dijo el Duque Bojan sin dudar). Nunca estuve por las riquezas, sino por ti. No me arrepiento de haber envejecido a tu lado, en tus brazos, pero sé que como se acaba el día y llega la noche, así este cielo que ha llegado a su esplendor tendrá también su decadencia.

--Bojan, llegaste a mi vida cuando no quería un marido y aceptaste ser mi amante oculto por muchos años, respetando mis pasos, protegiéndome y cuidándome día a día. La vida nos sonríe ahora, pero sabemos que no hay caminos sin fin, y quizás el nuestro esté llegando a su fin, al menos como lo veníamos andando.

El joven tomó asiento en la mesa y notó el aire distinto que les contagiaba. Pero conociendo a su madre, decidió por comentar que le habían invitado al baile de gala y que necesitaba el consejo sobre cómo ir vestido y si sería prudente llevar algún siervo disfrazado como compañía… o aún mejor, disfrazarse de vasallo y dejar que tomen al siervo como el noble.

El duque se rió de buena gana y le dijo: -- “¿Cómo se sentiría alguien que fue educado con un disfraz, representando el papel de quien nunca fue?, ¿acaso sabría comportarse como realmente es?

El muchacho se rió a carcajadas por un buen rato, junto a su padre, comentando el tipo de actitudes del siervo como noble y el noble como siervo.

Elisher, después de reir con ellos, al fin suspiró y dijo:
_Hijo, si esto no fuera broma, sino una cosa cierta. Si acaso fueras rey y te eduqué como aldeano… ¿qué sentirías?
-Madre, no me hagas reir más me duele la barriga, no puedo hacerlo más.
_Ya no es broma lo que digo. En verdad, y aunque yo tengo origen real, no es en este reino y yo no tuve hijos, pero te crié como mío.

De golpe cesaron las risas y el rostro del muchacho pasó a ser la de sorpresa.
Bojan esperó un momento para decir:

_Si Ella no te hubiera rescatado al nacer, hubieras muerto en manos de tus familiares, nadie te quería saber vivo, pues tu padre verdadero murió en manos de un enemigo.

El joven se llevó las manos a la cabeza y los miró incrédulo, asustado por lo que oía.

Elisher continuó:
__Tu madre me entregó un niño en brazos para evitar su muerte y ella esperó a los verdugos, no sin antes beber veneno para no revelar jamás tu paradero. Pero eso no importa, tu Tío que ahora es Rey mató a ocho hermanos para que ninguno compitiera por el reino con Él, y con esos ocho hermanos se derramó la sangre de las esposas y de los hijos, con tal de que nadie pudiera reclamar su linaje. Es curioso, que las joyas de tu madre te devuelvan un lugar en el linaje real, ahora de las manos del verdugo de toda la estirpe.

__Madre, no sigas
No quiero saber de una familia que pudo matarme, cuando ahora sé que no pude tener mejor cuidado que con Ustedes.
Necesito tiempo a solas, no quiero saber más. Voy al lago a acampar unos días. Necesito pensar.

Los duques se tomaron de la mano e hicieron una reverencia a su hijo de crianza y lo dejaron ir, instruyendo a un siervo de seguirlo de cerca y avisar en caso de que algo hiciera falta.


Elisher se recargó en el pecho de su marido y lloró por los años nobles que acababan de terminar. El acarició la cabeza de Ella mientras miraba a la ventana. La última guerra estaba por comenzar.

viernes, 16 de mayo de 2014

Negación Tercera

Para conocer la naturaleza de las cosas tuve que sumergirme y bucear en el lodo.
Rescaté diamantes enterrados en el estiércol
y me levanté de nuevo con los tesoros que con mi esfuerzo gané.

No soy buena ni todo lo que he hecho es bueno.
Pero resurgí del abismo acuoso como lo pudo hacer Afrodita.

Brillo por lo que rescaté del fondo de mi misma,
luego entonces
no renunciaré a lo que he ganado.

Hombre, no me rescatas...
nos seducimos uno al otro,
como en el huracán chocan las temperaturas fría y caliente:
aturdiendo al unísono todas las mareas.

Derecho de Pernada, decadencia del Ius Primae Noctis a la cultura de la violación.

  (Imagen: Leonardo Da Vinci) Fuente Ovejuna y el Ius Primae Noctis de la Baja Edad Media La tan aclamada obra de Lope de Vega   sobre la ...